Lo sientes? Es sexo.

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Lo que te está pasando ahora, en este preciso momento, sí, a ti, es un acto puramente sexual.
Ver, tocar, escuchar, oler, saborear, sentir: la sensación percibida por el cuerpo es sexual, a través de la percepción parecen existir dos, o más.
Si vas al fondo de esta sensación, a su fuente, encuentras un deseo, un deseo intenso, el orgasmo de la vida que está sucediendo ahora.
Cada átomo, cada célula canta y danza la sexualidad, este deseo más potente de todos, el deseo de ser: ser dos, volver a ser uno, ser todo. Todo.
La sexualidad nace de la sensación que exista otro, distinto de mí, de ser dos polos que se atraen irresistiblemente.
Porqué tendrías que resistir? No ves que no es posible? No hay otra solución que ser atraído por este polo diferente.
Y esto. Y esto. Y este otro….
Es el juego infinito. Maravilloso, tremendo, inevitable. Es la prueba del deseo irresistible de la vida a manifestarse y multiplicarse.
Es la celebración de este deseo, de la alegría de estar vivos, de ser vida.

Lo sientes?

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Séptima Lección: Recobrar Nuestra Sensibilidad Natural

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Como se aprende a hacer el amor ? Fácil: es instintivo, no hay nada que aprender, sueltate y ya está.
Sin embargo pero, no debe ser así de simple si resulta tan difícil encontrar evidencias de dos personas haciendo el amor de verdad, ni siquiera una versión desteñida, lejana, remota o también indirecta de esto.
Hay cientos de películas y cientos de miles de vídeos que inmortalizan los momentos más íntimos, más conmovedores, más emocionantes, más peligrosos, más deslumbrantes de la raza humana, pero es muy difícil encontrar una representación que deje por lo menos intuir lo que realmente significa  “hacer el amor “.
Sin embargo, internet está lleno de sexo y de penetraciones a ritmos frenéticos.
Tal vez alguien estará pensando que la diferencia es simplemente que en esos casos no hay amor, entendiendo el amor como una relación romántico-sentimental.
Personalmente creo que la diferencia radica más en el hecho de que no hay escucha, no hay conciencia, todo es automático y mecanico.
Algunos pensarán que en esos casos los cuerpos son tratados como objetos y no como personas. Pero la diferencia, una vez más, no está allí.
Un instrumento musical es básicamente sólo un objeto, pero hay diferentes maneras de tocarlo.
Que es lo que se necesita para aprender a tocar? Mejor dicho: a tocar como Miles Davis?
Experiencia, pasión, técnica, predisposición, habilidad. Todas estas cualidades son indispensables sin lugar a dudas, pero aún así, ante todo, hay que saber escuchar.
La capacidad de escucha es la primera dote. Por esta razón se habla de “oído musical”.
Y aquí entramos en un terreno peligroso. Lo sé.
Porqué es difícil explicar lo que significa sentir, ser sensibles. Sin embargo, voy a intentarlo.
Volviendo a la comparación con un instrumento musical, mientras tocamos no sólo debemos tener en cuenta el hecho de que el instrumento está produciendo un sonido, sino también debemos reconocer el tono, la intensidad, la duración, y luego el ritmo, la melodía que estamos creando .
En una relación íntima, las cosas son aún más complejas, porque cada ser humano es único, cada momento es diferente, y, por último, porque somos dos (¡o más!) .
Así que deberíamos escuchar no sólo el otro, sino también nosotros mismos, tanto físicamente como emocionalmente.
Hablando de escucha, en este caso me refiero a la capacidad de percibir lo que la otra persona está sintiendo y lo que desea en ese momento en particular y crear un equilibrio , una danza que una nuestros deseos recíprocos.
Y todo esto de forma espontánea, sin pasar por una elaboración mental.
El resultado, cuando hacemos el amor de verdad, es una sinfonía absolutamente única que no tiene absolutamente nada que ver con los automatismos y los estereotipos que nos rodean, donde un Stradivari es, en general, tocado con un martillo y reproduce continuamente la misma discordante melodía.
La raza humana no se ha extinguido por la única razón de que podemos concebir una vida aún sin saber hacer el amor. Afortunadamente.
Pero hay una buena noticia, o más bien dos. Incluso tres.
La primera es que la sensibilidad, la capacidad de escucha, se pueden aprender o, mejor dicho, recuperar.
La segunda es que cuando recuperamos nuestra sensibilidad de escucha global, también aumenta, y mucho, nuestra capacidad de sentir placer.
La tercera es que todo esto no solamente influye en nuestra vida sexual si no que cambia totalmente nuestra manera de vivir. Es como volver a casa después de muchos años .
Todo esto no hace falta entenderlo, hace falta experimentarlo.
¿Cómo? Empezando con el solfejo, en este caso llamado microprácticas .
Yo lo había mencionado aquí: https://hacerelamor.wordpress.com/2013/01/08/segunda-leccion-multi-orgasmos-puntos-secretos-yfuegos-artificiales-con-gran-final-pirotecnico/

Axel Cipollini con la supervisión de Laura Orsina

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Tocar la Pasión

Hacer el Amor con la Vida – Talleres y cursos para descubrir la maravilla de vivir con pasión.
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Necesitamos, todos, tocar y ser tocados con consciencia, presencia y amor.
No puede haber mas intensidad y presencia en tocar la piel de un ser amado que en tocar un árbol, un gato, una pared, el espacio.
Todo, absolutamente todo está vivo y vibrante.Si estamos dispuestos a tocar y a dejarnos tocar de esta manera, nuestra relación con el mundo se volverá una experiencia intensa y increíblemente rica, gozosa y pasional.

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Sexta lección: Cómo hacer el amor toda la noche, o no

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Se puede hacer el amor toda la noche? Sí.
¿Quieres saber cómo?
Antes de contestar te ruego que contestes tu a una pregunta: ¿Por qué quieres hacerlo toda la noche?

Hace algún tiempo escribí un artículo hablando de algo que no existe: la pornogastronomia. ¿Por qué no hay revistas pornoculinarias y vídeos pornogastronomicos?
“Películas sin guión donde solamente se ve gente atiborrandose, siempre de los mismos alimentos y siempre de la misma manera.”
Parece una tontería sin sentido, pero sin embargo la pornografía es algo muy parecido a esto.

Porque nadie se pregunta en “Yahoo! Respuestas”: “¿Se puede comer durante ocho horas seguidas? y como?”.
Porque si busco “comer” en Google,  sólo salen enlaces a deliciosas recetas o consejos para una dieta saludable pero si busco “sexo” encuentro enlaces del estilo “cómo hacer el amor toda la noche”, “tener sexo con dos hombres” o “cómo tener relaciones sexuales cuando tienes un pene grande”?
Por qué no puedo encontrar enlaces parecidos cuando busco informaciones sobre comida, dando respuestas a preguntas interesantes tipo: “como meterse en la boca dos patas de pollo a la vez” o “cómo comer y eructar durante todo el día” o “cómo zamparse una paella bebiendo una botella de Rioja con la nariz? ”
Porque nadie, para estimular el apetito mientras está cenando, se pone un DVD con escenas de personas tragando kilos de lasañas y calamares a la romana, regados con litros de Verdejo?
Y sin embargo, algunos, cuando tienen relaciones sexuales, para excitarse, miran un bonito video porno.
Misterios de la raza humana.

Once minutos, el título de una novela de Coelho, parece ser el tiempo medio de las relaciones sexuales, preliminares incluidos. Poquito, no?
Por supuesto, si se vivieran plenamente esos once minutos, nada que objetar, pero sospecho que no sea así.

Parece que la mayoría de la gente tenga una vida sexual insatisfactoria y por eso necesita desear, fantasear, pensar en lo que podría potencialmente ser su vida sexual si fuera dichosa, sin limites. Pero ¿por qué?
Parte de la respuesta es que no hay libertad sexual real, pero esto no lo explica todo.
Pero volvemos a la primera cuestión.
La verdadera pregunta no es cómo podemos hacer el amor toda la noche, sino come podemos tener ganas de hacer el amor toda la noche. Cómo no aburrirnos. Cómo no caernos dormidos o perderme en fantasías sobre lo que podría ser y no es. Cómo salir de la idea de que hacer el amor se reduzca a un taladréo convulsivo durante unos diez minutos, con el único propósito de alcanzar el orgasmo y liberar tensiones.

Si desconecto la idea de hacer el amor con la idea de mera fricción frenética, si gozo del hecho de acariciar y ser acariciado, alternando la penetración al simple contacto de los cuerpos, si puedo estar relajado, respirando, viviendo y apreciando todo lo que se presenta, sin objetivos a alcanzar, entonces el problema ya no existe.

La cuestión no es, por tanto, cómo adquirir superpodéres o aprender técnicas secretas y puntos esotéricos, sino como volver a ser humanos y maravillosamente sensibles.

Practicad, querida gente, practicad!

Axel Cipollini con la supervisión de Laura Orsina

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Quinta lección: Cómo enamorarse de todos/as sin traicionar a ninguno/a – La diferencia entre hacer el amor y tener sexo

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Suspense. Antes de ir más lejos en el tema de las posiciones del post anterior, me gustaría hacer alguna aclaración.
Hacer el amor es una danza, y como tal no se puede aprender en internet! Ni con un artículo, no importa lo bien que sea escrito, tampoco con una serie de videos. Hay que practicar!
Esta serie de posts, al final, espero que sólo sirva para hacer nacer algunas dudas  acerca de las creencias que tenemos y que esto nos empuje a pensar de forma diferente y actuar de manera distinta.

Para Hacer el Amor de verdad, así como ya comentamos en la primera “lección”, tenemos que desarrollar nuestra sensibilidad, o mejor dicho, nuestra sensorialidad. Y aquí volvemos a la necesidad de Estar en el Cuerpo.
Todo el mundo piensa saber cómo utilizar los sentidos, pero la realidad es un poco distinta. Los sentidos de la mayoría de la gente están de alguna manera dormidos.
Además, la mayor parte del flujo de nuestra atención, mas que a las señales provenientes de los sentidos, se dirige a los pensamientos e a las interpretaciones, en lugar de enfocarse sobre la propia realidad.
Este es uno de los puntos clave, por esta razón lo estoy repitiendo hasta el aburrimiento!

El hecho es que lo que escribo sólo puede ser útil para hacer surgir la duda de que sea realmente así, pero para aceptar y asumir realmente todo esto, tendremos que averiguarlo personalmente, con nuestra propia atención, nuestra consciencia, descubriendo así que no solo cambia nuestra manera de hacer el amor, si no que toda nuestra vida se transforma si somos menos perdidos en el flujo de nuestros pensamientos y más presentes en el cuerpo.
Y se transforma en algo mejor, se hace más intensa, apasionada, viva.

Esta es la verdadera revolución que puede cambiar el destino de la humanidad.
Pensamos en nuestros políticos, jefes de la economía, directores generales, banqueros, ¿qué pasaría si se reapropiaran del placer de vivir? Del verdadero placer de vivir? Dejarían de perseguir el dinero y el poder y de joder la humanidad  y nuestro planeta maltratado.

Entonces ¿cuál es la diferencia entre hacer el amor y tener sexo? Personalmente creo que sea  una pregunta sin sentido, pero como no hay preguntas tontas si no solo respuestas estúpidas, voy a tratar de contestar.
Para mí, la diferencia reside simplemente en la atención y en la conciencia con la cual lo hacemos.
La diferencia en la calidad no está en el hecho de estar enamorados de nuestra pareja.
Sin embargo, es evidente, innegable, al menos para aquellos que lo han probado, que hacer el amor con un ser amado es otra cosa! Más intenso y envolvente, profundo, totalizador.
Pero ¿por qué? La respuesta que parece natural sería “porque hay Amor!”.
Amor entendido como implicación emocional, sentimental, profunda, a todos los niveles. Y esta entrega absoluta hacia alguien, al parecer hace que todo lo que nos rodea se vuelva más intenso, colorido, agradable, brillante, en una palabra, VIVO.
Pero esto pasa simplemente porque somos más abiertos, sensibles y receptivos. Todo lo que sentimos está disponible de por sí. Pero ahora las válvulas de los sentidos están totalmente abiertas.
Enamorarse de alguien solamente es el catalizador de estas sensaciones, no es la causa.

A este estado, que en realidad es un estado natural, se puede llegar también por otra vía! ¿Cómo?
Enamorandose directamente de la vida, toda. ¿En qué sentido?
Como el amor nos lleva a la atención, la atención nos lleva al amor. Es una relación simétrica.
Si realmente somos presentes en lo que estamos haciendo, amamos, y si amamos algo o alguien no podemos evitar de prestarle atención.
Si somos capaces de estar totalmente presentes en una relación, aunque sea por unos momentos, estamos haciendo el Amor, incluso si no somos enamorados de esa persona.
Una historia puede durar tan solo el tiempo de una relación casual y fugaz pero puede ser Amor, con A mayúscula.
Me doy cuenta de que no es fácil de aceptar, cuando se trata de amor cada uno se aferra a sus propias creencias de manera bien firme.
Creemos que el Amor tenga que durar en el tiempo humano, por eso lo atamos al sentido de propiedad, de individualidad, de estabilidad.
Intentais sentir vuestro cuerpo con los sentidos plenamente despiertos, al mismo tiempo que estáis totalmente entregados al ser que tenéis en vuestros brazos.
Y veréis lo qué pasa.

Practicad, querida gente, practicad!

Axel Cipollini con la supervisión de Laura Orsina

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Cuarta lección: Acrobacias en la cama y volteretas para todos los gustos – Las Posiciones del Amor

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Habéis visto alguna vez bailar salsa en Cuba? Una maravilla de sencillez y espontaneidad. Pocas figuras básicas que varían fluida y instintivamente. No se necesita hacer acrobacias para bailar bien y ni siquiera conocer 100 figuras.

Hacer el amor es la misma cosa: es una danza.
O, por lo menos, debería ser una danza: bailada al ritmo de las emociones y de la respiración, con espontaneidad, por instinto. Sintiendo nuestro cuerpo y escuchando el cuerpo del otro, sin ni siquiera darse cuenta de esto a nivel racional.

Hay un número infinito de posturas que se pueden adoptar haciendo el amor.
En el Kama Sutra se enumeran 64 posiciones. Pero este texto hindú, escrito en los primeros siglos después de Cristo, habla de  muchos otros asuntos además del tema, a veces demasiado considerado, de las posiciones.

Algo parecido pasó con los textos fundamentales del tantrismo (el Kama Sutra no es un texto tántrico): se dirigen a todo el espectro de la vida humana, los sentidos, el cuerpo, las emociones, las relaciones, la tristeza, la felicidad, el Espacio, el estremecimiento.
Pero el Tantra es conocido sólo como sinónimo de sexo sagrado. ¡Qué tontería!
Para el Tantra todo es sagrado, cada ser viviente, cada cosa, cada fenómeno.
Del escremento al corazón, de la ira a la santidad. Todas son expresiones del Espacio. Y el Espacio es todo lo que es, podríamos llamarlo Dios.
Ciertamente no es un Dios humanizado, con la barba y el ojo que todo lo ve.
Ciertamente no es un Dios que crea o que juzga. Pero hablaremos más de esto en otro momento, si queréis.

Volvemos al tema de las posiciones para decir que, en absoluto, son mucho menos importantes que nuestra capacidad de seguir el ritmo, de sentir y de fluir en el movimiento.
Y esto es algo que nadie nos suele explicar y que por cierto no se ve en las pelis o en Internet.
A menudo, partes enteras de nuestro cuerpo están bloqueadas: prácticamente no se mueven, y si lo hacen, no hay fluidez, son rígidas.
La columna vertebral puede llegar tener la misma movilidad de un pitón. No en el sentido de que se pueda enrollar en sí misma, sino que puede y debe mantenerse fluida siguiendo la respiración.
Y con la columna, la pelvis también debe poder bailar. La mayoría de los hombres (y de muchas mujeres!), por lo menos en Occidente, tienen una pelvis semi-bloqueada.
Les enseñaron que contornearse es algo de niñas y reaccionaron bloqueandolo todo, justo para no equivocarse!

Personalmente, he desarrollado la fluidez con la Tandava, una danza-meditación de la tradición Shivaita. Junto con el masaje de Cachemira son las dos prácticas fundamentales que proponemos en nuestros seminarios. Son dos herramientas muy potentes y eficaces. No quiero decir que sean los únicos caminos que conducen a la espontaneidad, a la sensibilidad y la fluidez.
Laura y yo los proponemos sólo porque los hemos experimentados en nosotros mismos, nos parecieron eficaces y hemos visto muchas personas transformarse gracias a ellos.
No son prácticas finalizadas a hacer el amor, están destinadas a la totalidad de la vida, a fluir con el todo. Pero, por supuesto, también tienen un efecto en la esfera sexual, afectiva y emocional.

¿Hay una posición mejor que otra para hacer el amor?
¿Mejor para qué? ¿Para lograr qué?
Ya hemos dicho que el objetivo de hacer el amor no es el orgasmo. No porque no sea importante, sino porque cada momento es importante en sí mismo y no hay que llegar a ningún lado, no es necesario cumplir con ningún propósito que no sea el de estar fluidamente en la espontaneidad y en el placer.
Cada posición, por lo tanto, se adaptará a ese momento único que estamos viviendo.
Siempre recordando que estamos danzando, fluyendo en el espacio, con el cuerpo y las sensaciones.
Con estas premisas entonces, lo único que uno puede preguntarse con respecto a una posición, es simplemente:
– Se puede mantener de una manera relajada?
– La pelvis de los dos amantes se puede mover libremente?
– Los brazos, las manos son libres de moverse? Pueden acariciar el cuerpo del otro? O las necesito para sostener el peso de mi cuerpo o del cuerpo del otro?
– Es placentero para mi y para la otra persona?

Una pequeña anotación al margen: no quiero decir que siempre tenemos que hacer el amor en un estado de relajación perfecta. Los momentos de tensión y de pasión abrumadora son perfectamente lícitos y agradables, pero hacer el amor no es sólo eso.
Y además, si aprendemos a escuchar a nosotros mismos y al otro, también nos encontraremos en momentos de calma y de extrema lentitud, que nunca es desjunta de la intensidad.
La maravilla, como siempre, está en la presencia y en la fluidez.
El aburrimiento está en la mecanicidad, en los automatismos.

SIEMPRE la única regla válida es que NO HAY REGLAS.
Darse cuenta, sin embargo, que lo que nos puede parecer transgresión desenfrenada puede convertirse en nada más que otro tipo de automatismo, de esquema, de máscara.
Queriendo hacer la comparación usual: la pornografía, en su aparente libertad, es la cosa más trivial y predecible que se puede imaginar. Las posiciones son siempre las mismas, las que mejor muestran la mercancía, y además siguen siempre en el mismo triste orden!
¡Qué aburrimiento!

…seguiremos con el asunto en el próximo post.

Practicad, querida gente, practicad!

Axel Cipollini con la supervisión de Laura Orsina

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Primera lección: Estar en el Cuerpo


A nosotros los humanos nos cuesta aprender.
Cuando ya tenemos nuestras ideas sobre un dado asunto, aun si estas ideas son totalmente erróneas, queremos profundizar “a partir de lo que ya sabemos”.
En otras palabras, muy raramente somos disponibles a cambiar de perspectiva de manera radical, así, en el acto. Ni siquiera queremos probar.
Muy a menudo no solamente nos faltan las respuestas, si no que ¡ni sabemos cuales son las preguntas correctas!
Esta es la razón por la cual en internet encontramos gente que hace preguntas de este tipo: Como hacer el amor toda la noche? Cuales son las mejores posturas? Mi pene es de dimensiones suficientes? Como se hace sexo anal? Como se hace sexo oral?
Y también preguntas como: donde está el punto G? Cuales son las zonas erógenas del hombre y de la mujer? Solo aparentemente mas refinadas, muy a menudo estas preguntas esconden una completa ignorancia sobre los asuntos básicos. Sobre aspectos verdaderamente importantes.
Es parecido a lo que pasa cuando las personas piensan que para hacer buenas fotos necesitan una cámara nueva, mas sofisticada, con mas megapixeles y mas botones, o que hay que conocer unos truco secretos, unas técnicas mágicas.
Normalmente estas mismas personas te miran con cara de desilusión y ni siquiera entienden lo que quieres decir cuando comentas que la cosa mas importante para fotografiar es: aprender a ver. A lo mejor piensan que solo es una frase bonita par impresionarlos. A lo peor que se les está tomando el pelo.
Hablando de Hacer el Amor pasa lo mismo.
Vamos paso a paso.
Hacer el Amor, Fare l’amore, Making Love, que quiere decir? Se trata de un eufemismo para decir apareamiento, coito, copula? Quiere decir tener una relación sexual con alguien que amamos? Penetrar o ser penetrados para nuestro/a amado/a?
Personalmente, creo que las tres definiciones están equivocadas.
 Según mi opinión Hacer el Amor es una relación intima, sensual, emocional entre dos (o mas) seres y tiene como finalidad el mutuo placer. Placer físico y mental, suponiendo que los dos se puedan separar. Y esta relación puede incluir, o no, la penetración.
Y, en algunos casos, llegar a la procreación. Podemos procrear sin placer, pero sin placer no estamos Haciendo el Amor.
Cuando hablo de experiencia sensual entiendo una experiencia de los sentidos: táctil, olfativa, visual, gustativa, auditiva.
Sobre todo táctil. Si no tocamos o no lo hacemos con presencia, sensibilidad, pasión, gusto, no podemos Hacer el Amor.
De momento dejamos de lado los otros aspectos y quedamos en el tacto. 
Sabemos como tocar el cuerpo de otra persona, o el nuestro, sin juzgar, sin interpretar, con atención total? 
Es posible que algunas personas ni le encuentren sentido a lo que estoy diciendo.
Somos tan acostumbrados a pensar, encajonar, interpretar, juzgar, comparar que ni entendemos lo que quiere decir no hacerlo. A veces pensamos que no sea posible, o pensamos de hacerlo pero sin hacerlo de verdad. Ni nos damos cuenta, sencillamente porque no podemos sentir que estamos mas en nuestra cabeza que en nuestro cuerpo.
Nuestros pensamientos, como espejismos, se substituyen a las sensaciones físicas sin que ni siquiera nos damos cuenta.

Así que aquí va la primera “clase”:

ESTAR EN EL CUERPO:
Que quiere decir? Pensar menos o, mejor dicho, soltar los pensamientos, como nubes en el viento, y volver a lo que sentimos, a lo que percibimos a través de los sentidos.
Pero como podemos saber si de verdad “estamos en el cuerpo”?
Cuando en nuestra mente están fluyendo imágenes y palabras, no estamos en el cuerpo. Cuando tenemos expectativas, cuando pensamos a lo que podría pasar o que nos gustaría pasara o no pasara, no estamos en el cuerpo. Cuando pensamos en lo que tenemos que hacer, no estamos en el cuerpo. Cuando nace un recuerdo y nos perdemos en el, no estamos en el cuerpo.
Y como podemos estar màs en el cuerpo? Cada vez que nos damos cuenta de estar “en la mente”, sin culpabilizarnos, volvemos a nuestros sentidos. Especialmente a la sensación táctil, a la simple sensación del contacto de nuestro cuerpo con el cuerpo de la otra persona, y no solamente en la zona genital.
Podemos hacer viajes maravillosos explorando con presencia todo el cuerpo. Podemos concentrarnos solamente en unos pocos centímetros cuadrados de piel, y gozar de lo que surge. También sentir lo que pasa en todo el cuerpo en el mismo instante.
Somos mucho mas sensible de lo que imaginamos y cada pequeño rincón de piel es potencialmente una zona erógena. ¡En las mujeres como en los hombres!
Solamente se trata de recobrar nuestra sensibilidad. Poco a poco.
Y estar en el cuerpo no significa solamente estar en el tacto, si no también en los otros sentidos. Pero empezamos por el tacto, este sentido imprescindible.
Algunos piensan que el sexo sea una experiencia sobre todo intelectual. No quiero contradirlos, para muchas personas seguramente es así.
Pero aun si creéis esto, daros una posibilidad para experimentar quedando en el cuerpo y ver lo que pasa. A principio es posible que lo encontréis menos excitante pero, poco a poco, cuando habréis recobrado vuestra sensibilidad, os daréis cuenta que Hacer el Amor se vuelve algo totalmente distinto.
Se transforma en una experiencia increíble, imprevista y maravillosa.
Sì!

Axel Cipollini con la supervisión de Laura Orsina

PS Este es el primer post, la primera “pequeña clase” sobre el asunto. Te ha gustado? Te ha interesado? Tienes algunas criticas? Deja un comentario, gracias!

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Volvemos con: las clases de Hacer el Amor…

Después de varios meses de gestación silenciosa…este blog vuelve a parirSE a si mismo.

Volvemos nada menos que con unas “lectiones magistrales” (nuestras personales recetas, claro!) sobre…Hacer el Amor.
Feliz Todo, Aquí y Ahora!

Laura y Axel

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Una educación al Placer

Todos nosotros somos el resultado de nuestra historia y también de las historias de todos aquellos que nos han precedido, en el árbol genealógico directo de nuestra familia así como en el contexto social y religioso donde nuestro árbol y nosotros nos hemos criado.
Estas herencias se manifiestan de manera evidente también a la hora de vivir nuestra sexualidad.
¿Cual es el legado sexual que hemos recibido?
¿Cuales son nuestras creencias con respeto al placer?
Una educación a la sexualidad siempre existe en las familias: también cuando es aludida y vivida como algo sucio o impuro, también cuando pasa totalmente bajo silencio y nunca es mencionada ni percibida.
Mucho mas raro, desafortunadamente, que sea expresada en palabras y actos coherentes por los padres y vivida como parte integrante, feliz y sana de la cotidianidad de una pareja.
En cualquiera de estos casos, como niños, recibimos de nuestros padres un mensaje muy claro que de alguna manera condicionará nuestra vida sexual y nuestra actitud al placer en el futuro.
Una madre y un padre enseñan a sus hijos como ser buenos estudiantes, buenos ciudadanos, a ser independientes, como mucho a ser buenos padres, pero casi nunca les transmiten un patrón sano de mujer y hombre sexuados.
A lo mejor, los niños reciben de la familia o en la escuela unas nociones de educación sexual limitadas a la fisiología,  para evitar embarazos no deseados o enfermedades transmitidas sexualmente.
Pero el placer, el sexo con su magia y su fuerza, casi nunca tienen existencia en la familia y no pertenecen a lo que los padres perciben como necesario transmitir a sus hijos.
El placer y el erotismo no tienen cabida en sus discursos sencillamente porque ellos tampoco recibieron esta herencia.
Así que los únicos recursos que quedan a la mayoría de los adolescentes son internet, la pornografía, los amigos “expertos” (que normalmente saben igual o menos que ellos).
Resultado: un concepto totalmente distorsionado de la realidad y una visión de la sexualidad que se parece a un escaparate de carnicería, con un enfoque limitado a la genitalidad , lleno de violencia y de humillaciones, de cuerpos y actos  que son muy distintos de los de la vida real porque totalmente prefabricados y adaptados a esta visión deformada.
Creo que una educación al placer es inmensamente necesaria en nuestra sociedad.
Los hijos aprenden directamente del modelo de pareja de sus padres y van repitiendo patrones iguales (o totalmente contrarios, que al final es la misma cosa) a lo largo de su vida de relación.
Si un padre y una madre no tuvieron la suerte de recibir una herencia feliz de sus propios padres y se dan cuenta de que le resulta complicado vivir con naturalidad su sexualidad y por supuesto transmitir este precioso legado a sus hijos, podría ser una buena opción trabajar en los dos sentidos: por una parte cuidando y despertando el placer en sus propias vidas, también sanando y integrando su propio “árbol genealógico sexual”;  y por otra parte teniendo el valor de desear a sus hijos vivir una sexualidad distinta de la que ellos han vivido hasta ahora, expresando muy claramente que si su propia sexualidad no ha sido libre y placentera como lo habrían deseado, de toda manera se están haciendo cargo de esto y que la sexualidad que sus hijos van a vivir algún día es algo precioso, sagrado, enriquecedor, de enorme valor y les va a dar placer, creatividad y fuerza.

Laura Orsina

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Aquí y ahora

“La vida del Papalagi es muy parecida al viaje en bote de alguien a Savii, alguien que desde el momento de zarpar está pensando: ¿cuánto tiempo me tomará llegar a Sauii? El piensa y no se da cuenta del amistoso panorama por el que está viajando.
Por el lado izquierdo, percibe una cordillera.
Tan pronto como la han visto sus ojos ya la ha encerrado en su mente.
¿Qué habrá detrás de esa montaña? Quizás un desfiladero estrecho y profundo.
Con todos esos pensamientos no puede unirse al cantar de los jóvenes remeros. Tampoco se da cuenta del parloteo feliz de las doncellas.
Inmediatamente después de pasar la bahía con sus cordilleras, un nuevo pensamiento empieza a importunarle.
¿Se levantará una tormenta, antes de la caída de la noche? Sus ojos escrutan los claros cielos en busca de nubes.
Todo el tiempo pensando en la tormenta que podría venir.
La tormenta no llega y al caer la noche llegan a Savii.
Pero él tiene la sensación de que no ha hecho este viaje en bote, pues sus pensamientos han permanecido lejos de su cuerpo y lejos del bote.
Podría perfectamente haberse quedado en su choza de Upolu.”

Extracto de “Papalagis – Discurso de Tuiavii de Tiavea, Jefe Samoano”
Aquí el texto completo

 

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